Por encima de la existencia
martes, 18 de noviembre de 2014
jueves, 13 de noviembre de 2014
4
Hace que este cuerpo tan denso
se licue y corra
entre sus relieves;
desembocar en el mar de entre sus dientes
llover en su espalda.
Fluir se hace tan fácil
cuando cree en mi
y no me creo.
sábado, 8 de noviembre de 2014
3
a)
Inseguridad ontológica.
Ya no sé
si soy, si fui
si seré
mas que polvo cohesionado.
b)
La
cosa
vacía
y voraz
es impensable;
la
cosa
innominada
insustancial
está
detrás
o debajo
pero
nunca está en la palabra.
viernes, 7 de noviembre de 2014
2
Querido diario,
Las hojas caídas de los árboles hoy viajan en el viento. Una
nube más gris y más pequeña que las demás se ha escondido detrás de un cerro y
diminutos tramos de azul animan un cielo encapotado.
Después de dos horas discutiendo entre la desgana y la angustia
conseguí montar en mi bici y la cinética y dos piernas perezosas me llevaron al
hospital. De reojo, allí dentro, miré un rostro en el espejo que fue el mío: una cara muy pálida y dos mejillas coloradas. El resto fue saludar
cordialmente, hoy no había consultas. Apuntaron mi nombre en una lista, una
sala de espera atestada y de nuevo el aire, los pedales, el sudor frío. Cuando
llegué pensaba leer pero escribí esto; ahora un rayo ha conseguido filtrarse y baña para mi el edificio de enfrente, con esa extraña luz de los días nublados. Son las doce
y diecisiete minutos.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
1
Inclino la cabeza delante del espejo y veo un líquido medio
turbio colarse por el desagüe. Ya de buena mañana ha arrancado mi estómago con
sus convulsiones eléctricas. Siento que la materia que me compone es más densa,
el pensamiento se ha despertado torpe y reitera la cantinela del día anterior.
Veo caras, de soslayo, no las miro y así ellas no me miran a mí, no han de
percatarse de mi angustia. Desayunamos y eso me alivia, siento que la comida
será una buena manera de distraerme, de distraerlos. Oigo risas y yo sonrío, o
compongo una mueca falsa, ningún cable la conecta con mi cráneo. Yo la esculpo
desde fuera. A veces tengo algo que decir. Me guardo de hablar tan sólo cuando
lo que digo tiene la capacidad de sumar, entonces me siento bien. Si hablo por rellenar el silencio me asqueo. Y lo hago, no me cuido bien, lo
hago porque no aguanto la angustia.
Intento masticar más despació pero en vano. Va terminándose la comida, ahora nada con
lo que despistarlos. Miro el reloj, aún queda el día entero. Salgo fuera con alguna excusa que pronuncian mis labios, bajo unos peldaños blancos y
amarillos, después la puerta, un escalón más y la luz. No puede uno estar
demasiado triste en la calle. Imaginaos una ciudad azul por un costado, luego
la arena y las calles, donde hormiguean personas que van a alguna parte. Todos
van a alguna parte, excepto mi especie. Ora un edificio altísimo, ora pequeños chalet
que rodean un parque donde suenan niños y golpes de pies y ruidos de columpio.
Todo se mueve, hasta lo estático parece contener la vida. Luego está el asco.
La ciudad alienada, la mugre en las aceras y la de las cabezas de las gentes.
Pero nada suficiente como para estar demasiado triste, quizá uno se sienta
melancólico, o hermosamente triste. Me veo a mi misma, con ojo de águila,
caminando, manos en bolsillos y sin rumbo, me torno personaje. Qué daño han hecho el cine y las novelas. Ahora sé que es imposible, el tiempo de los libros y las películas no existe. Existo yo escribiendo esto en una
habitación a oscuras. Cuando alguien me lea ni siquiera eso.
domingo, 26 de mayo de 2013
Querida G,
"Realidad, lo nuestro se ha acabado, se que me has sido infiel...desde el principio."
¿Por qué nos aplastas por igual y haces que olvidemos que existen mundos sin tus leyes?
Ni siquiera superas la fuerza de un simple imán y sin embargo nadie parece pensar que lo que ocurre en un átomo es más potente que tu manía de hacer girar los planetas. Eres la puta de Newton.
No será la primera vez que nos rige una moda.
Como los papelitos verdes,
como llegar a fin de mes,
como protegerse de las dádivas:
estás sobrevalorada.
Prefiero ser una humana atípica, a mí la gravedad tan solo me incumbe en la báscula, mi mente escapa de tus tirones: mi mente nunca acabará en el suelo.
viernes, 26 de octubre de 2012
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