Inclino la cabeza delante del espejo y veo un líquido medio
turbio colarse por el desagüe. Ya de buena mañana ha arrancado mi estómago con
sus convulsiones eléctricas. Siento que la materia que me compone es más densa,
el pensamiento se ha despertado torpe y reitera la cantinela del día anterior.
Veo caras, de soslayo, no las miro y así ellas no me miran a mí, no han de
percatarse de mi angustia. Desayunamos y eso me alivia, siento que la comida
será una buena manera de distraerme, de distraerlos. Oigo risas y yo sonrío, o
compongo una mueca falsa, ningún cable la conecta con mi cráneo. Yo la esculpo
desde fuera. A veces tengo algo que decir. Me guardo de hablar tan sólo cuando
lo que digo tiene la capacidad de sumar, entonces me siento bien. Si hablo por rellenar el silencio me asqueo. Y lo hago, no me cuido bien, lo
hago porque no aguanto la angustia.
Intento masticar más despació pero en vano. Va terminándose la comida, ahora nada con
lo que despistarlos. Miro el reloj, aún queda el día entero. Salgo fuera con alguna excusa que pronuncian mis labios, bajo unos peldaños blancos y
amarillos, después la puerta, un escalón más y la luz. No puede uno estar
demasiado triste en la calle. Imaginaos una ciudad azul por un costado, luego
la arena y las calles, donde hormiguean personas que van a alguna parte. Todos
van a alguna parte, excepto mi especie. Ora un edificio altísimo, ora pequeños chalet
que rodean un parque donde suenan niños y golpes de pies y ruidos de columpio.
Todo se mueve, hasta lo estático parece contener la vida. Luego está el asco.
La ciudad alienada, la mugre en las aceras y la de las cabezas de las gentes.
Pero nada suficiente como para estar demasiado triste, quizá uno se sienta
melancólico, o hermosamente triste. Me veo a mi misma, con ojo de águila,
caminando, manos en bolsillos y sin rumbo, me torno personaje. Qué daño han hecho el cine y las novelas. Ahora sé que es imposible, el tiempo de los libros y las películas no existe. Existo yo escribiendo esto en una
habitación a oscuras. Cuando alguien me lea ni siquiera eso.
BASTANTE EXISTENCIALISTA ,SON TUS REFLEXIONES .PERO TE CUESTIONAS LAS COSAS Y ESO YA ES MUCHO ... PAQUI.
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